domingo, 1 de septiembre de 2013

Fecha de caducidad



Dir. Kenya Márquez


En la perfieria de Guadalajara convergen tres personajes tan insólitos como disímiles: Ramona (Ana Ofelia Murguía), síntesis de la abnegación mexicana, una madre dedicada la búsqueda de su zángano hijo por sobre todas las cosas; Mariana (Marisol Centeno), una asutadiza pueblerina que huye de la violencia doméstica; y Genaro (Damián Alcazar), un singular y bonachón “mil usos”. Los tres personajes se conectarán azarosamente por la desaparición del hijo de Ramona, Osvaldo (Eduardo España), y como en muchos de los malentendidos que ocurren diariamente en México, sólo habrá un final palbable: el de la violencia. 

Narrada hábilemente en tres partes —más emparentada con Amores perros que con Rashomonde Kurosawa—,Fecha de caducidad viene a confirmar las inquietudes del cine mexicano reciente: los mexicanos se han redescubierto, llenos de vergüenza, como una sociedad esencialmente violenta.A Kenya Márquez, la directora, le preocupa esto, pero su ópera prima está lejos de la teatralidad que parece acarrear el cine reciente de narcos —por poner un ejemplo—. El hecho violento que se aborda en la película poco interesa en sí. En cambio, sí lo hacen las devastadoras consecuencias que todo tipo de violencia parece conllevar, ya sea en el duelo de una madre o en el resquebrajamiento de la instutición matrimonial.Formal y temáticamente, Fecha de caducidad está a años luz de películas como Heli (2013, Amat Escalante) aunque ambas compartan en esencia un punto en común: esa preocupación por la descomposición de la sociedad mexicana.

Mientras otros directores se apoyan en la crudeza de los hechos —como el mismo Escalante—, a la debutante Kenya Márquez parecen competerl easuntos más arraigados en la idiosincrasia mexicana. Es imposible no pensar en ese menosprecio a la muerte del cual hablaba Octavio Paz cuando transcurre una de las líneas emblematicas de la película. En ella, Jorge Zárate, un desfachatado médico forense le dice a Ramona mientras ella busca a su hijo: “Si quiere venga la semana que entra, seguro nos llegan más muertitos”. El momento es una reconciliación del cine con el humor negro mexicano, una frase que nos habla más sobre la condición mexicana que cien imágenes de decapitados .La línea podrá ser burlona pero no idolente, peor aún: es totalmente vigente. Basta con abir el periodico del último fin de semana y descubrir el verdadero horror: el caso Heavens no es otra película de ficción.